Tu lento caminar, envuelto en un ambiente tranquilo, disperso, sin ruido.
Tus hojas, que cambian a la luz del sol y a la luz de la luna,
han sido refugio en las tardes más solitarias, en los días más radiantes.
Tus caminos, que invitan a perderse y a encontrar el equilibrio.
Has sido un sinsentido, has sido una brújula, has sido el punto de encuentro,
has sido mi manta de invierno, mi cesta de primavera, mis rayos en verano.
Tus salas, tus devoradas películas y cortos que me han dado vida todas aquellas tardes.
Siempre hay algo que hacer y nada para entretenerse, senza un perché.
Aranjuez, muchas gracias por todo tu cariño, por tu refugio. Siempre te estaré agradecido por estos dos años tan locos, tan tranquilos, tan necesarios, gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario