viernes, 28 de junio de 2019

Orgullo crítico

«La homosexualidad es una enfermedad». «Hay que encontrar una cura para la homosexualidad».

Leyes que han dado la espalda a muchos ciudadanos, discursos que han marginado a una parte de la sociedad, posturas ideológicas que no entienden de diversidad, penas para echarse las manos a la cabeza por no seguir la «normalidad». Pero... ¿qué normalidad nos han estado imponiendo? ¿Qué radicalismo ha imperado para que, a día de hoy, nacer o declarar ser homosexual esté castigado con pena de muerte en 10 países, que en 26 la condena llegue a extenderse hasta cadena perpetua o que sea ilegal en 70 países? Por supuesto, sin citar la discriminación social.

La palabra radicalismo proviene del latín radix (raíz). Raíz, causa, fundamento, origen... El origen de este problema está en la gente con voz que mueve a las masas, que siembra miedo e incertidumbre, que no sabe buscar soluciones a realidades sociales, que no tiene el valor para defender a todos y a cada uno de sus ciudadanos.

Necesitamos gente comprometida fuera de las cavernas, que no deje al margen a nadie. Aprendamos, mejoremos y abracemos el respeto de todos y todas.

Feliz día del reconocimiento y visibilización LGTBI.

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