Cuando ya no nos miren todo se habrá olvidado,
el polvo de los días raros habrá desaparecido,
todas las dudas se esfumarán,
las huellas por todas esas sendas se habrán difuminado
y se mezclarán con las de otros,
con otras personas que tomarán protagonismo,
que sabrán entenderse mejor que nosotros.
Cuando ya no nos miren la lluvia cesará,
el cielo será más amable y no volverá a vernos amanecer,
usaremos otra manta para el invierno,
tu olor habrá desaparecido de mi cama
y ya no recorrerás las partes de mi cuerpo.
Cuando ya no nos miren todo tendrá sentido otra vez,
volverá toda la energía que se fue apagando,
los atardeceres recuperarán toda su magia,
volverá a tener sentido todo el camino recorrido,
recogeremos toda la experiencia
y volveremos a saborear.
Cuando ya no nos miren podremos agradecer.
Y caminaremos en otra dirección.
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