sábado, 16 de diciembre de 2017

Matrix (1999), ¿realidad o ficción?

Con la gran película Matrix, estamos ante un reto filosófico. El reto de considerar si lo que nos rodea es real o ficticio. La literatura considera pacto ficcional  la voluntaria suspensión del descreimiento en la que dejamos en suspenso nuestras cautelas racionales.

Matrix (1999), la primera entrega de la trilogía de las Wachowski, nos sitúa en un futuro distópico; una sociedad ficticia indeseable en sí misma. Un mundo dominado por máquinas que funcionan mediante energía. Humanos cultivados en embalajes individuales y conectados a un enorme computador. De esta manera mantienen sus mentes ocupadas en un estado de realidad virtual. Viven en este estado por y para lo que creen que es «el mundo real». Esta realidad virtual se denomina Matrix.

Haciendo un recorrido teórico, la ciencia ficción alude al impacto de la ciencia y la tecnología sobre el ser humano y todo lo que le rodea. Se puede definir como un «género literario, cuyo contenido gira en torno a hipotéticos logros científicos y técnicos que podrían sucederse en un futuro próximo, en el cual las situaciones resultan ser fruto de la imaginación». (Definición ABC: 2017)

La película incluye planteamientos básicos de la historia del pensamiento humano. Gira sobre importantes y destacadas bases filosóficas. Propone un mensaje hacia la reflexión: la idea de la existencia de dos mundos paralelos, el real y el ficticio. Este concepto aparece en el Mito de la Caverna de Platón. Platón defendía que vivimos en una existencia que creemos que es la realidad la cual denomina el mundo sensible, el mundo de los sentidos, un estado de ignorancia. En su teoría, el hombre asciende de ese mundo sensible hasta un mundo inteligible a través de la razón. Describe a unos hombres que, desde pequeños, fueron encadenados dentro una caverna oscura y que tan solo podían mirar hacia una pared del fondo de ella. Allí se proyectaban las sombras de unos objetos que se encontraban detrás de los prisioneros. Esos objetos, que están iluminados por  fuego, son portados por personas. Los hombres encadenados toman como única verdad la sombra de esos objetos ya que no conocen otra realidad. 
Aplicado a Matrix, el mundo real es lo que ha quedado de la Tierra tras la guerra acontecida por los humanos contra las máquinas. El reducido grupo que vive en ese espacio conoce la verdad e intenta ayudar a los prisioneros de Matrix. Pretenden ayudarles a que salgan del programa de simulación dominado por las máquinas en un mundo virtual, una realidad mental. En la película el protagonista, Neo, asegura que está viviendo en un mundo real. Es Morfeo quien se encarga de mostrarle la verdadera realidad. En el Mito de la Caverna, también se le muestra a un prisionero el mundo real, lo que hay más allá de ese engaño, de ese mundo de los sentidos. Cuando este prisionero, asombrado de esa realidad jamás imaginada, se lo cuenta al resto de sus compañeros, no le creen. No creen en ese mundo al que dice ser el real. En ambos escenarios, los prisioneros y los usuarios de Matrix, han sido esclavizados en esa oscuridad, por lo que no les resulta incómodo vivir en ese engaño, ya que no han conocido más allá de eso.
Llega el momento en el que Neo acepta tomar una pastilla roja, que le hace despertar y observar la verdadera realidad que le rodea. Se da cuenta del resto de usuarios de Matrix atrapado en sus embalajes, prisioneros por el mundo de las máquinas. En el Mito de la Caverna, los prisioneros son forzados a levantarse y mirar a su alrededor, cegados por la luz del sol a la que no tenían acceso antes. Neo también encuentra esa sensibilidad hacia la luz, el primer paso para conocer la verdad. Hay un breve recorrido de Neo de aceptación de lo que ahora puede contemplar, aquello que le habían comentado sobre la verdadera realidad. Va poco a poco asimilando que de dónde procede es irreal. Es después cuando Neo decide volver a la realidad de Matrix para poder salvar a sus compañeros, similar a la reacción del prisionero liberado en el Mito de la Caverna, enfrentándose a los agentes que salvaguardan Matrix, que pretenden acabar con él para que nadie de dentro sea rescatado. Algunos de los prisioneros de la teoría de Platón, se niegan a salir, no quieren buscar el verdadero conocimiento, se oponen hasta el punto de asesinar a quien pretenda ayudarles. Lo mismo ocurre en la película, el personaje de Cifra se opone a abandonar su posición para seguir en la ignorancia. Se conforma con vivir en una falsa libertad, aceptar la realidad tal y como la observa.

También en la película aparecen tintes de la Teoría del genio maligno de René Descartes en relación a la existencia de un ente superior que se encarga de provocar el engaño de cualquier otro ser humano, llegando a cuestionar si todo lo que hay es real o no. En la película son las máquinas las que crean esa realidad paralela engañando a los usuarios; es la búsqueda incesante de la verdad la misión para Neo. 
Este llega a plantear a su amigo si alguna vez ha tenido la sensación de no saber con seguridad si sueña o está despierto. Esto se relaciona con un planteamiento de Descartes, el distinguir el sueño de la vigilia, ¿cómo diferenciar la realidad del sueño?, ¿cómo hago para confiar en lo que veo al estar despierto? La dualidad de elección en la película, ¿pastilla roja o pastilla azul?; una cuestión filosófica de si elegir un camino u otro nos puede conducir al fracaso o al éxito.
Como tercera importante alusión, se produce hacia una de las novelas más  importantes del británico George Orwell: 1984. Una novela política de ciencia ficción distópica en la que el protagonista decide sublevarse ante un gobierno totalitario que controla cada uno de los movimientos de sus ciudadanos y castiga incluso a aquellos que atentan con el pensamiento. En esta novela se nombra una habitación, la 101, un lugar de tortura al que enviaban a las personas para ser sometidas e inducidas a creer en situaciones falsas y en destruir de la mente de cada persona aquello que no le llevase a amar al Gran Hermano (ente gobernador). En la película, se observa claramente el número de la puerta de la casa de Neo, curiosamente la 101. 
Para terminar, como última alusión y no menos importante, la relación de la película con el clásico literario Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Basada en un mundo que ha sacrificado los valores humanos esenciales y donde han sido programados desde antes de nacer. Conjunto de narraciones distópicas donde las sensaciones y emociones han sido suprimidas por medio de tecnologías para no interrumpir el funcionamiento del mundo. Mantienen a las personas como esclavos, ciegos, de una sistema represor. La cegera ante la realidad que proyecta Matrix.

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