domingo, 22 de octubre de 2017

Keep walking

¿De qué manera nos enfrentamos, a medida que los años van calando sobre nosotros, a las derrotas en la vida?
Cuando somos pequeños, nuestra reacción innata es llorar, por el propósito perdido o no alcanzado.
En la adolescencia lloramos, esta vez de forma voluntaria, pero no le damos apenas importancia. Nuestra vida continúa.
Cuando somos más mayores, todo o casi todo deja marca. Marca y deja cicatriz en algunos casos.
Hasta nuestra última etapa de vida estaremos aprendiendo algo, siempre. Eso equivale a una madurez continua.
Hay etapas que nos vienen más grandes que otras. Esta fue así, me vino grande. Quizá no era el momento o el lugar. Asumir la culpabilidad significa avanzar, asumir tus errores no quiere decir que te vayas a sentir inferior. Simplemente no era tu parada, no estabas preparado y, por ello, te llevó a actuar de esa manera.
Lo más normal es que pienses en que va a ser muy complicado encontrar a alguien con quien conectar tan bien. Bueno, piensa en lo aprendido, y poco más. A veces es difícil continuar en amistad con esa persona, pero la vida es muy larga.
Quédate con que habéis compartido un bonito tiempo, unos meses de vuestra vida, eso siempre permanecerá contigo en tu diario de batallas.
¿Un consejo? Sigue caminando...

No hay comentarios:

Publicar un comentario