jueves, 10 de octubre de 2013

Prirasmus.

Ayer, mientras hablábamos en ese par de horas sentí (como siempre) en cada momento, en cada frase, en cada palabra que te decía o que me decías, saudades.
Como si cuando me hablaras se proyectaran imágenes de Porto y de momentos.
El tiempo a veces pasa tan despacio y a veces tan deprisa... Hace un año que los dos primos estaban explorando los rincones de la ciudad palmo a palmo, aprendiendo de todo, abriendo bien los ojos y verdaderamente cuando nos comenzamos a conocer porque, mi mente no me lleva a recordar muchos momentos contigo antes del periodo Erasmus (incluídos la búsqueda de los queridos pisos). Mi mente se ha apropiado de los momentos más importantes.
Sólo recordarte que, cuando acabamos la conversación, me vino a la cabeza un momento que nunca olvidaré. El último momento. Sí, aquel que no sabíamos que decir, la última noche que lo único que nos salía era llorar.
Ahora sé que esas lágrimas tenían una felicidad inmensa por dentro, necesitaban salir fuera para descargar toda la adrenalina y todo lo que habían pasado en esos 10 meses, fue en cierta forma una forma de decirte GRACIAS.
Nos vemos en el camino, para recordar siempre todo lo que hicimos, todas las locuras, nuestras frases de: "Abel... te acuerdas cuando...?" "jajaja.. y tú que! Te acuerdas cuando tú...?", y mucho más.



No hay comentarios:

Publicar un comentario