-Orens-murmullé-. ¿Quién más te llama por tu nombre?
-Nadie-dijo, sin dudar-. Mi nombre te estaba esperando.
Si
era mentira hacia falta talento para sacarse una mentira así. Quedé con
él, para ver una película de Robert de Niro y para empezar a hacer
pedazos casi todo lo que hasta entonces había creido que era vida.
(Lorenzo Silva, 1998)
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