jueves, 28 de febrero de 2013

Siempre aquí.

El tequila, la sala llena de humo, gente por todos lados, y el sonido fuerte de la discoteca consigue dejarme fuera de juego.
Caigo, me desvanezco, me dejo perder, lo doy todo por vencido, llego a ser derrotado por el ritmo de la noche.
De pronto me rozas con tus dedos y tus palabras llegan a ser como descargas eléctricas que dan vida de nuevo a mi cuerpo. Me levantas y consigo respirar, recuperar el aliento.
Te miro, y me siento seguro.
Sonries con esa sonrisa que me vuelve a dejar derrotado. En ese instante no consigo ver a nadie en la pista de baile, solo estamos tú y yo.
El movimiento de tus caderas, el baile de tus brazos consigue reactivar mi cuerpo y bailar hipnotizado frente a tí, con una felicidad inmensa, sin importar nada. Saltamos, reimos y finalmente me abrazas...
-¿Dónde te habías metido?
-Siempre he estado aqui, melón.

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