Esta semana iba por la calle y sentía las miradas de preocupación y ese pánico social ante lo que estamos viviendo.
En estas tres semanas, hemos ido cambiando el protocolo prácticamente a diario, según el desarrollo de la situación. Pensábamos que una propagación así solo se podía ver en las películas futuristas. Pensábamos que el virus moriría en el país asiático. Pero la globalización ha unido a casi la mayoría de los países como nosotros antes no habíamos sido capaces. Parece ironía, pero no lo es. Y cualquier medida que se tomaba nos parecía una barbaridad. "¡Pero si yo necesito seguir con mi vida!”. Pues bien, esa necesidad ahora es un bien colectivo.
Nos toca elaborar en estas semanas, entre toda la sociedad, el mejor manual de buenas prácticas. Muchos, en los que yo me incluyo, hemos ignorado, restado importancia e incluso nos hemos reído de esta situación. Tenemos que llevar a cabo en este período la mejor vacuna social y comunitaria.
Por favor, esta compra masiva de previsiones en los supermercados no ayuda a la lucha colectiva contra el virus. Seamos un poco más racionales.
A todos nos da pena ver cines cerrados, salas culturales, espacios, poca gente en las calles y dejar de un lado el poder disfrutar de una cerveza en una buena terraza…, pero este tipo de situación tiene que conseguir que aflore un poco el sentido común.
De todas las etapas se aprende, espero que esta lo haga en todos los niveles.
Por favor, comprensión hacia empresas, directivos y autoridades. Para nada lo están teniendo fácil. Tienen delante una situación muy incierta, sin precedentes, sin saber cómo se irá desarrollando a corto-medio plazo.
Y, por último, agradecer a una pieza fundamental en todo esto: al personal sanitario, a nuestra sanidad pública, que le quedan muchos días y noches de esfuerzo y cooperación.
En estas tres semanas, hemos ido cambiando el protocolo prácticamente a diario, según el desarrollo de la situación. Pensábamos que una propagación así solo se podía ver en las películas futuristas. Pensábamos que el virus moriría en el país asiático. Pero la globalización ha unido a casi la mayoría de los países como nosotros antes no habíamos sido capaces. Parece ironía, pero no lo es. Y cualquier medida que se tomaba nos parecía una barbaridad. "¡Pero si yo necesito seguir con mi vida!”. Pues bien, esa necesidad ahora es un bien colectivo.
Nos toca elaborar en estas semanas, entre toda la sociedad, el mejor manual de buenas prácticas. Muchos, en los que yo me incluyo, hemos ignorado, restado importancia e incluso nos hemos reído de esta situación. Tenemos que llevar a cabo en este período la mejor vacuna social y comunitaria.
Por favor, esta compra masiva de previsiones en los supermercados no ayuda a la lucha colectiva contra el virus. Seamos un poco más racionales.
A todos nos da pena ver cines cerrados, salas culturales, espacios, poca gente en las calles y dejar de un lado el poder disfrutar de una cerveza en una buena terraza…, pero este tipo de situación tiene que conseguir que aflore un poco el sentido común.
De todas las etapas se aprende, espero que esta lo haga en todos los niveles.
Por favor, comprensión hacia empresas, directivos y autoridades. Para nada lo están teniendo fácil. Tienen delante una situación muy incierta, sin precedentes, sin saber cómo se irá desarrollando a corto-medio plazo.
Y, por último, agradecer a una pieza fundamental en todo esto: al personal sanitario, a nuestra sanidad pública, que le quedan muchos días y noches de esfuerzo y cooperación.
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