martes, 27 de diciembre de 2016

7 de Septiembre

En la vida nos cruzamos con varios tipos de personas: las que pasan desapercibidas y las que ficam (permanecen). Por un lado aquellas con las que sabes que vas a tener una conversación poco fluída, sin llegar a compartir mucho de tu vida y sin dejar huella aparente en tu día a día y, por otro lado, aquellas con las que necesitas de esa conversación a menudo para sentirte vivo.
Él es de ese segundo grupo de personas. Lo ha sido probablemente toda la vida, pero para mí lo empezó a ser un siete de Septiembre de hace ya un par de años. 
Sabes que nunca he creído ni creo en las casualidades, que creo en las decisiones de las personas en un momento y lugar determinado movidas quizá por un objetivo. 
No me vas a negar que lo nuestro fue un flechazo puro y duro. De mi manera de contar las cosas y anticiparme, empecé a iniciar una conversación en la que conocimos aspectos que no sabíamos el uno del otro. Todo empezó ahí.
Dicen que recordar buenos momentos vividos hace daño, yo creo que no. Son piezas de puzzle que van formando nuestra vida, y tiene que ser un sentimiento contario al dolor. Son recuerdos en los que gracias a ellos estamos aquí ahora, nos hicieron pensar diferente, ver la vida desde otra perspectiva, esos recuerdos se han convertido en decisiones. No queremos establecernos de momento en la zona de confort, sin embargo queremos encontrar el lugar que más cómodo nos podamos sentir. 
Se va por un par de meses, quizá algunos más. Se va una parte muy parecida a mí pero a la vez diferente en muchos aspectos. Pienso que por eso somos una buena combinación. 
Estoy orgulloso de todo lo que hace y que no cambia su esencia y sus valores.
Estar con él, reflexionar sobre todo, sobre lo que estamos haciendo, sobre lo que nos rodea, hacer crítica sobre nosotros, sobre los errores cometidos -experiencias-, sobre metas alcanzables y aquellas difíciles -pero no imposibles- de conseguir...
Estoy contento de que al otro lado del Atlántico muchas personas van a poder compartir momentos contigo y que te vas a llevar maravillosas vivencias. 
Disfrútalo,
comete errores,
afronta miedos,
enamórate más si cabe de la vida,
cuenta conmigo,
sé tu mismo,
llora cuando quieras llorar,
ríe hasta llorar, y,
ya sabes...
"Que el fin del mundo
te pille bailando".
Quero-te

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